Una bola de molienda puede superar una comprobación de dureza superficial y aun así ofrecer resultados decepcionantes en un circuito de mineral abrasivo. El desgaste excesivo, el descascarillado o la rotura pueden aparecer solo después de que la carga se enfrenta a una alimentación gruesa, impactos repetidos y una química agresiva de la pulpa. Para los evaluadores técnicos, la composición química de las bolas fundidas es, por tanto, un punto de partida, no una especificación completa de rendimiento.
El cromo, el carbono y los elementos de aleación complementarios influyen en la formación de carburos, la estructura de la matriz y la templabilidad. Su efecto depende de cómo se funde y se trata térmicamente la bola, y de si la microestructura resultante es adecuada para el molino. La pregunta práctica no es simplemente qué aleación es la más dura, sino qué composición proporciona un desgaste aceptable sin generar un problema de fractura costoso.
El término «mineral abrasivo» abarca condiciones operativas muy distintas. Las partículas minerales duras pueden cortar o arar la superficie de los cuerpos de molienda, mientras que las partículas gruesas y las colisiones entre bolas generan cargas de impacto. En la molienda húmeda, la corrosión puede debilitar la matriz circundante y acelerar la pérdida de carburos. Estos mecanismos suelen actuar conjuntamente.
Antes de comparar cotizaciones de aleaciones, determine lo siguiente:
Un desgaste uniforme en un molino de bolas con impactos moderados puede justificar una aleación fundida rica en carburos. Las fracturas frecuentes en una aplicación de alto impacto requieren otra investigación: aumentar únicamente el cromo o la dureza podría empeorar el resultado.
El carbono contribuye a la dureza y a la formación de carburos. En los cuerpos de molienda de hierro fundido, un mayor contenido de carbono puede aumentar la proporción de carburos, pero un exceso o una distribución deficiente de estos puede reducir la resistencia al agrietamiento. El porcentaje de carbono por sí solo no describe la estructura útil resistente al desgaste.
El cromo favorece la formación de carburos duros ricos en cromo e influye en la templabilidad de la matriz. Las fundiciones blancas con alto contenido de cromo suelen contener carburos de tipo M7C3, mientras que los materiales con menor contenido de cromo pueden contener una proporción mayor de carburos de tipo M3C. El tipo, el tamaño, la distribución y la continuidad de los carburos son importantes: incluso una población de carburos resistente al desgaste necesita una matriz capaz de soportarla.
Un mayor contenido de cromo no implica automáticamente una vida útil proporcionalmente superior. Parte del cromo se incorpora a los carburos en lugar de permanecer en la matriz. Por consiguiente, no debe suponerse que una bola con un contenido nominalmente alto de cromo se comportará como acero inoxidable en una pulpa corrosiva.
Los evaluadores deben solicitar certificados de composición química específicos de cada colada, en lugar de aceptar el nombre de un grado como prueba de su composición. Las denominaciones comerciales como «cromo medio» no están estandarizadas de manera universal.
Los siguientes intervalos son descripciones generales de la industria, expresadas como porcentaje de cromo en masa. No son especificaciones de compra; las clasificaciones de los proveedores se solapan, y el contenido de carbono y el tratamiento térmico deben definirse por separado.
Para una alimentación rica en cuarzo que produce principalmente desgaste abrasivo, suele merecer la pena evaluar cuerpos de molienda fundidos con alto contenido de cromo. Cuando las bolas grandes están sometidas a impactos severos, la tenacidad puede convertirse en el requisito limitante. Ni el nombre del mineral ni el intervalo de cromo bastan para aprobar un material sin comprender las condiciones reales de carga.
Dos lotes con análisis químicos similares pueden tener un rendimiento diferente porque la composición química determina el potencial, mientras que la fabricación determina cuánto de ese potencial se materializa.
En muchas fundiciones con alto contenido de cromo, el tratamiento térmico de desestabilización precipita carburos secundarios y acondiciona la austenita para su transformación durante el enfriamiento. El revenido posterior ayuda a controlar la estructura final y las tensiones. Un ciclo inadecuado puede dejar demasiada austenita retenida, una dureza insuficiente de la matriz o tensiones residuales perjudiciales.
El diámetro de la bola hace que esto sea especialmente importante. Una bola pequeña y una grande no experimentan historias idénticas de solidificación ni de enfriamiento. La dureza superficial por sí sola puede ocultar un núcleo más blando, segregación, defectos de contracción o una red de carburos desfavorable.
Solicite un perfil de dureza en sección transversal y micrografías representativas, no solo un valor HRC. La inspección debe abarcar la morfología de los carburos, el estado de la matriz, la porosidad y las grietas. Los resultados de impacto también deben indicar el método de ensayo, la geometría de la probeta y el criterio de aceptación; los valores obtenidos con procedimientos distintos no son directamente comparables.
Cuando la gravedad de los impactos limita el rendimiento de los cuerpos de molienda fundidos, conviene considerar el acero forjado en lugar de aumentar automáticamente el contenido de cromo. Su matriz de acero y su proceso de fabricación difieren fundamentalmente de los de la fundición rica en carburos, por lo que ambos no deben compararse únicamente mediante tablas de composición.
Shandong Jinchi New Material Technology Co., Ltd., que desarrolla y suministra bolas, barras y cylpebs de molienda, además de asistencia técnica para minería, ofrece forja de bolas de acero para molienda como alternativa pertinente para su evaluación. La gama indicada incluye materiales como B2, B3, 65Mn y 42CrMo, con diámetros de bola de 20 a 150 mm.
Estos grados no son intercambiables, y sus especificaciones tampoco deben aplicarse a las bolas fundidas con alto contenido de cromo. Solicite la documentación sobre composición química, dureza en toda la sección y ensayos de impacto para el grado y el diámetro exactos que esté considerando. La comparación debe resolver una disyuntiva práctica: si la mayor resistencia a los daños por impacto compensa cualquier diferencia en el consumo por abrasión.
Una prueba útil compara los cuerpos de molienda bajo condiciones similares de alimentación, rendimiento, finura del producto y operación. Tenga en cuenta la reposición de la carga y el tiempo de estabilización; un resultado inicial puede reflejar más la población de cuerpos de molienda anterior que la aleación candidata.
La especificación más sólida combina un intervalo de composición controlado, un tratamiento térmico verificado, una calidad interna aceptable y resultados de pruebas específicos para la aplicación. Para minerales abrasivos, seleccione la aleación que mantenga un equilibrio estable entre la resistencia al desgaste proporcionada por los carburos y una tenacidad adecuada. Un mayor contenido de cromo solo es útil cuando el molino lo convierte en un menor coste operativo.
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